El
controversial viaje del campeón de ajedrez Bobby Fischer a La Habana y la
partida que jugó con el entonces gobernante cubano Fidel Castro en los años 60
fueron objeto de una investigación del FBI, según revelaciones de un servicio
noticioso digital de Nueva York.
El expediente del FBI --obtenido por el NY City News Service bajo la Ley de
Libertad de Acceso a la Información (FOIA)-- muestra que la oficina del FBI en
México comenzó a investigar al famoso ajedrecista luego de su polémico y
publicitado viaje a La Habana en 1966.
Fischer, reconocido como uno de los genios ajedrecísticos de todos los tiempos,
fue considerado un ícono de la Guerra Fría por su enfrentamiento con los ases de
la era soviética, que por entonces dominaban los más importantes campeonatos
internacionales del juego ciencia.
En 1972 se coronó campeón mundial absoluto
tras derrotar al ruso Boris Spassky en un histórico duelo celebrado en la ciudad
de Reikiavick, Islandia, donde actualmente descansan sus restos. El reporte de
la agencia neoyorquina recuerda que Fischer viajó a La Habana como parte del
equipo estadounidense a la XVI Olimpiada Mundial de Ajedrez de 1966, un año
después de que Washington impidiera su participación en un torneo al que había
sido invitado por las autoridades deportivas de la isla.
Estando en Cuba, Fischer desató una polémica internacional cuando rechazó jugar
contra el equipo soviético alegando que el encuentro entre ambos equipos había
sido fijado para un sábado, lo que entraba en conflicto con sus prácticas
religiosas.
En medio de la protesta de la delegación de la Unión Soviética, los directivos
de la Olimpiada mediaron en el colficto y decidieron reprogramar el encuentro,
señala la información.
En esa ocasión --continúa el reporte-- el FBI entrevistó a varias "fuentes
confiables'' acerca del incidente ocurrido, las cuales coincidieron en que la
delegación estadounidense había intentado empañar la imagen del gobierno cubano
para impedir que la isla fuera sede de otro torneo internacional de ajedrez en
el futuro.
Pero tal vez el momento de mayor atención durante su visita a Cuba fue la
partida amistosa que jugó con Fidel Castro, ambos asesorados por grandes
maestros y analistas. Al final, Castro ganó.
La escena internacionalmente difundida mostró a Castro y Fischer estrechándose
las manos. No está claro si la partida figura en el informe de 12 páginas
elaborado por el FBI; algunas partes del documento no fueron entregadas a la
información pública bajo las cláusulas de seguridad nacional, privacidad y otras
razones.
La publicación neoyorquina explica que no sólo el rechazo de Fischer a jugar un
sábado en la cita olímpica de La Habana motivó la atención del FBI, sino también
su decisión de extender su estancia en Cuba mientras sus compañeros de equipo
abandonaban la isla.
Una fuente anónima citada en la pesquisa consideró que sintió como "algo
inusual'' que el ajedrecista permaneciera en Cuba cuando su equipo regresó a
Estados Unidos'', y opinó que "quizás Fischer quería ver con sus ojos lo que el
régimen de Castro estaba logrando''.
El FBI decidió que el viaje de Fisher fue válido.
El reportaje agrega que los agentes del FBI en Ciudad de México y Washington no
sólo entrevistaron fuentes, sino que además reunieron documentos como el
certificado de nacimiento del ajedrecista, la relación de sus viajes, cartas y
toda la información registrada por la sección de pasaportes del Departamento de
Estado.
Asimismo, el FBI revisó documentos relativos a la propuesta de Fischer para
viajar a Cuba en 1965, antes de que la investigación federal fuera ordenada.
En abril de 1965 Fisher fue invitado para participar en el tradicional torneo
José Raúl Capablanca in Memoriam, organizado en La Habana, pero las autoridades
estadounidenses no lo autorizaron a viajar.
Sin embargo, aunque no se trasladó a la capital cubana en 1965, sí decidió
competir en el Torneo Capablanca por vía telegráfica desde el legendario Club
Ajedrecístico Marshall de Nueva York. En esa ocasión --recuerda el reportaje--
Fischer empató en el segundo lugar de la competencia con otros dos trebejistas,
ayudando a poner a Estados Unidos en el mapa del ajedrez mundial.
Según NY City News Services, en el expediente del FBI obtenido hay otra sensible
omisión: no existen referencias a que la madre del ajedrecista, Regina, había
sido vigilada por agentes federales entre 1942 y 1967 bajo sospechas de que
espiaba para la Unión Soviética.
Fischer falleció el pasado 17 de enero, a los 64 años, víctima de complicaciones
renales y fue enterrado en Irlanda, donde había recibido protección migratoria.
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