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DIEGO FLORES, EL CAMPEÓN ARGENTINO DE AJEDREZ QUE VA POR EL RÉCORD DE MIGUEL NAJDORF

Cuando Diego Valerga ubicó su alfil de casillas blancas en "e2" y la repetición de jugadas llevaba a las tablas, Diego Flores no lo pensó demasiado. Estiró su mano derecha, firmó la planilla y en ese momento, recién en ese instante, invicto tras 11 partidas, se sintió campeón argentino de ajedrez por séptima vez. Un logro tan importante que lo deja a un título del récord del legendario Don Miguel Najdorf.

“Por alguna extraña razón, en los Campeonatos Argentinos me va muy bien. Te diría que demasiado bien para ser torneos muy duros. Evidentemente, me motiva más jugar estos torneos cerrados. Si no, no hay ninguna razón aparente para que siempre quede en los primeros puestos”, le había dicho el gran maestro juninense a Clarín cuando en 2017 levantó su sexta copa como el rey del ajedrez argentino.

Como hexacampeón nacional, gracias a sus coronaciones en 2005, 2009, 2012, 2013, 2016, 2017 y 2019, quedó a apenas un título de Najdorf, la leyenda nacida en Varsovia en 1910 y al que la invasión de Polonia por los nazis, punto de partida de la Segunda Guerra Mundial, lo encontró en Buenos Aires, donde decidió quedarse para construir una segunda vida. La primera quedó en su país natal, donde su familia fue asesinada como millones de judíos.

El gran maestro Diego Flores se consagró campeón argentino por séptima vez, en Tigre.

Don Miguel es el máximo campeón nacional, con 8 festejos en 1949, 1951, 1952, 1955, 1960, 1964, 1967 y 1975. Desde este jueves, Flores lo sigue a uno, al alcanzar los siete de Raúl Sanguinetti, ganador en 1956, 1957, 1962, 1965, 1968, 1973 y 1974, y superar los seis de Roberto Grau, vencedor en 1926, 1927, 1928, 1934, 1935 y 1938.

El ajedrez atrapó a Flores, de 36 años, cuando apenas tenía 9 y se prendió en el arte de este “juego-ciencia” maravilloso, que se comienza a amar cuando se entiende que las piezas no se mueven porque sí sino para seguir un plan de juego, mientras se calculan no sólo las movidas propias sino las probables respuestas y amenazas del rival.

Siete veces representante olímpico para Argentina en 2006, 2008, 2010, 2012, 2014, 2016 y 2018 (como segundo tablero, fue cuarto en la clasificación general), Flores se consagró en Tigre con una fenomenal actuación de 9 puntos en 11 rondas, con 7 triunfos ante los grandes maestros Alan Pichot y Leandro Krysa, los maestros internacionales Pablo Acosta, Enrique Scarella, Maximiliano Pérez, Martín Bitelmajer, y el maestro FIDE Andrés Aguilar. Asimismo, firmó cuatro tablas con los GM Fernando Peralta y Valerga, y los MI Leonardo Tristán y Cristian Dolezal.

Hace 8 años y ocho meses había logrado el que hasta la Olimpíada de Batumi era su mejor ranking histórico, un ELO de 2.628 puntos. Pero después de su gran actuación en Georgia, en noviembre pasado, llegó a los 2.634. La cuestión es que Diego Flores sigue arriba de los 2.600 como segundo argentino en el escalafón, detrás de Sandro Mareco.

El papá de Julián y de Juan Martín puede llevar la procesión por dentro mientras juega, porque la adrenalina es demencial en plena partida. Hoy es heptacampeón argentino y los nervios y la tensión los deposita ahora en dos duelos clave: los de su Boca querido en la semifinal de la Copa Libertadores ante River. Un clásico tan clásico como que el Turu Flores sea campeón argentino de ajedrez.

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